miércoles, 12 de mayo de 2010




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María siempre con nosotros



ORACIÓN DE JUAN PABLO II

Oh Virgen Santísima, ¡Sé tu la consolación única y perenne de la Iglesia que amas y proteges! ¡Consuela a tus obispos y a tus sacerdotes, a los misioneros y a los religiosos que deben iluminar la civilización moderna, difícil y a veces adversa! _TP¡Consuela a las comunidades cristianas dándoles el don de numerosas y fuertes vocaciones sacerdotales y religiosas! ¡Consuela a todos los que detienen autoridad y responsabilidades civiles y religiosas, sociales y políticas para que, no obstante las dificultades y derrotas, tengan siempre como meta sólo el bien común y el desarrollo integral del hombre! ¡Consuela a este pueblo bueno que te ama y te venera; a las numerosas familias de los emigrantes, a los desocupados, a los que sufren, a los que llevan en el cuerpo y en el alma las heridas causadas por dramáticas situaciones de emergencia; a los jóvenes, especialmente a los que por muchas razones se encuentran desbandados y descorazonados; a todos los que sienten en el corazón una ardiente necesidad de amor, de altruismo, de caridad, de donación, que cultivan elevados ideales de conquistas espirituales y sociales! Oh Madre Consoladora, consuélanos a todos, y haz que todos comprendan que el secreto de la felicidad está en la bondad, y cuando se sigue fielmente a tu Hijo Jesús.